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Tres hombres -dos centristas y un derechista- se disputan la era post-Merkel

Berlín, 15 ene (EFE).- La Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana elige en el congreso federal que se abre hoy a un nuevo presidente, puesto al que aspiran tres hombres -los centristas Armin Laschet y Norbert Röttgen y el derechista Friedrich Merz- tras el dilatado liderazgo de Angela Merkel.

Los tres son originarios de Renania del Norte-Westfalia, el “Land” más poblado del país, y ninguno representa a las nuevas corrientes del partido. No están entre los políticos más populares del país, pero aspiran a la jefatura que ocupó Merkel durante 18 años y que en 2018 quedó en manos de Annegret Kramp-Karrenbauer.

A los 1.001 delegados de la CDU les corresponderá elegir mañana a su nuevo jefe en un congreso que, por imperativo de la pandemia, se celebra en formato virtual. Votarán sin salir de casa -o la oficina-, sin presiones externas, influencias o siquiera comentarios del compañero de mesa, como sería en un congreso presencial.

No hay un claro favorito para esta elección, a la que seguirá, en marzo o abril, la designación del candidato del bloque conservador -es decir, en consenso con la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU)- a las elecciones generales de 2021.

LASCHET, LEAL A MERKEL PERO CAÍDO EN DESGRACIA

Armin Laschet, quien en febrero cumplirá 60 años, habría sido la gran apuesta continuista respecto a Merkel -semejante a cómo lo fue Kramp-Karrenbauer, quien en 2018 fue elegida presidenta desde su posición de secretaria general. Sin embargo, su gestión errática de la pandemia como primer ministro de su “Land”, con 18 millones de habitantes, le apartó de la línea cautelosa de Merkel.

Cuenta con el respaldo teórico de la poderosa delegación renana y es el único entre los aspirantes con un puesto de vicepresidente del partido. En caso de ganar la elección, se considera que podría ceder la candidatura a las generales al líder de la CSU bávara, Markus Söder, el segundo político mejor valorado del país tras Merkel, o incluso al ministro de Sanidad, Jens Spahn, quien en 2018 luchó sin éxito por la presidencia del partido pero ahora apoya a Laschet.

MERZ, NUEVO INTENTO DEL HISTÓRICO ANTI-MERKEL

Friedrich Merz, de 65 años, lleva fuera de las estructuras del partido desde antes de la llegada de Merkel al poder. Ingresó en la CDU siendo aún estudiante, se convirtió en eurodiputado en 1989 y entró en el Bundestag (Parlamento federal) en 1994. Brilló ahí por su elocuencia y ansias por dar un giro liberal al partido.

Lideró el grupo parlamentario conservador tras la derrota electoral de Helmut Kohl, en 1998. Dos años después, Merkel tomó las riendas del partido, hundido en el escándalo de las cuentas secretas, y se convirtió en líder de la oposición. Merz no se resignó a quedar relegado a un segundo puesto, sino que se retiró para consagrarse a partir de entonces a los lobbys económicos.

En 2018 regresó para luchar por la presidencia de la CDU, pero fue derrotado por escaso margen por Kramp-Karrenbauer. El principal valedor de su retorno fue el exdelfín de Kohl, exministro de Finanzas de Merkel y ahora presidente del Bundestag, Wolfgang Schäuble.

Es millonario, viaja en avión privado y, hasta hace unos pocos meses, se jactaba de “comprender” ciertas posiciones del presidente estadounidense, Donald Trump. Representa al ala más derechista de la CDU, con posturas en política migratoria en franca confrontación con las defendidas por Merkel.

RÖTTGEN, EL MODERADO AL QUE FULMINÓ MERKEL

Nobert Röttgen, de 55 años, se caracteriza por su talante conciliador y defiende posiciones moderadas. Es, de los tres, el que mayor competencia en política exterior puede aportar, algo no menor para la primera fuerza política de Alemania.

Preside la comisión de Exteriores del Bundestag (Parlamento). Su opinión es reclamada tanto por medios alemanes como internacionales, especialmente cuando se trata de hablar de las relaciones con EEUU, en las que no ha cansado de alertar contra Donald Trump o el “trumpismo” desde el mismo momento en que éste accedió a la Casa Blanca.

El gran lamparón en su historial fue su destitución fulminante como ministro de Medio Ambiente, en 2012. Merkel, poco amiga de adoptar decisiones tan abruptas, prescindió de él tras la derrota de la CDU en las regionales de Renania del Norte-Westfalia, debida a sus deslices como líder del “Land”.

Al igual que Laschet, se considera que, de alcanzar la jefatura, podría ceder la lucha por la Cancillería en las generales del 26 de septiembre a un correligionario con más garra ante el elector, como el bávaro Söder.

Fuente: EFE

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