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Los Tanques, la trilogía más letal del béisbol dominicano

Entremos al “túnel del tiempo” en 1953, cuando los Tigres del Licey vuelven a llevar la alegría a los barrios capitaleños al recuperar el banderín en la temporada de 1953. En esta ocasión las riendas del Licey estuvieron bajo la batuta del cubano Oscar Rodríguez y la presidencia por Ignacio Guerra.

Los Tanques

Nuevamente “Su Majestad”, Alonzo Perry, junto a Luis Rodríguez Olmo y Bert Hass conformaron el poderoso trío que Félix Acosta Núñez bautizó como “Los Tanques”.

Ese bautismo de “Los Tanques” inspiró a Eugenio Ruiz Casado a componer con el merengue: “Dice Acosta Núñez, ahí vienen Los Tanques, y el pueblo repite no hay quien los aguante. En primera base el Bárbaro Haas, esperando a Perry que la va a botar. Luis Rodríguez Olmo ya quiere batear porque al Escogido le quiere ganar. Dice Guayubín que quiere pitchear, porque al aguilucho los quiere blanquear”. Este merengue se colocaba en el séptimo episodio cuando al Licey le tocaba batear.

los Tigres del Licey y sus “Tanques” continuaban humillando a la oposición, cuando el domingo 26 de julio, en San Pedro de Macorís, anotaron 14 veces en la séptima entrada, del partido que ganaron a las Estrellas Orientales 19×9.

Ofensiva letal

Licey exhibía su letal ofensiva y los Leones del Escogido mostraban su anémico bateo, anotando apenas una vuelta en 59 episodios.

El sábado 16 de mayo, en La Normal, el Licey derrota a las Águilas, 19×5, donde Bert Haas, antesalista del Licey, disparó dos jonrones, uno de ellos con los sacos llenos, empujando siete carreras.

Este campeonato fue inaugurado el 25 de abril y finalizó el 6 de septiembre.

Al igual como arrasaron en la serie regular, en la postemporada dominaron con facilidad a sus rivales. Hay que acotar que la lesión del serpentinero Terry McDuffie, de las Águilas, fue una baja sensible para este conjunto. Los reglamentos del campeonato estipulaban que después de finalizadas las dos vueltas ningún jugador podía ser inscrito. Las Águilas habían tenido en nómina al serpentinero cubano Agapito Mayor, quien había sido dado de baja por razones estratégicas. Cuando quisieron activarlo de nuevo se lo impidieron.

El seleccionado añil tenía una poderosa maquinaria, en especial en su cuerpo monticular integrado por Santiago Ulrich, “Guayubín” y “Chichí” Olivo. Ulrich y Olivo fueron los líderes en victorias con 10, mientras que “Guayubín” fue el mejor en ponches en el colectivo añil con 57.

Esa ofensiva incluía a Luis Báez y Alcibíades Colón, primero y segundo bate, a Luis Rodríguez Olmo, Valmy Thomas y al intermedista Olmedo Suárez, quien como octavo bate, promedió .336 de bateo.

Fuente: Diario Libre

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