Opinión

Carta pastoral, juventud y desarrollo

Por: Carlos Salcedo

Ahora que el día 31 de enero celebramos el Día Nacional de la Juventud, cabe reafirmar que los jóvenes representan el futuro del país.

Si queremos tener un impacto positivo en las futuras generaciones, debemos trabajar juntos por los desafíos que enfrentan nuestros jóvenes, identificando su realidad y educándolos para tomar el mejor camino posible, como asegura la más reciente carta pastoral de la Conferencia del Episcopado Dominicano.

Libertad, salud, educación, seguridad y oportunidades de empleo son fundamentales para el éxito y el bienestar de los jóvenes.

Para comprender mejor los retos de los jóvenes debemos ver su verdadero estado. Es la única forma de que el gobierno y las organizaciones que trabajan en favor de la juventud produzcan un efecto positivo significativo.

También tenemos que colaborar mejor en los temas claves en materia de desarrollo personal, bienestar social y económico, de manera que podamos lograr mejores y más rápidos resultados en este segmento de la población. Trabajemos juntos para refinar nuestro enfoque, y para resolver los problemas de la sociedad. En fin, para crear un futuro en el que todos puedan mejorar.

A través de su habitual carta pastoral, la Iglesia católica se identifica con la búsqueda interior del individuo, sus alegrías y esperanzas, el dolor, la angustia, las pasiones y los anhelos que conforman el espíritu joven.
Como sociedad esperamos que sus expectativas cobren vida.

Con su entusiasmo por la vida, estarán listos para involucrarse, hacer que sus sueños se realicen y tomen forma en su propia historia.

Joven, nuestras debilidades como sociedad no deben desalentarte para no perseguir tus metas, ni ser un obstáculo para tu confianza.

Las causas justas e idóneas para nuestro futuro como colectivo social siempre encontrarán apoyo en el seno de la sociedad.

Debemos acompañarlos en caminos más altos, donde los vientos soplen con mayor fuerza, barriendo las nieblas de la indiferencia, la superficialidad y el desánimo percibido en diversos extractos sociales.

Retiremos la mirada de las cosas materiales, los placeres banales y el éxito a corto plazo. En este tiempo donde todo parece esfumarse, dirijamos la mirada nuevamente hacia lo estable, lo justo, el amor, la belleza y la integridad.

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