Economía

Así que trabajaremos desde casa. ¿Lo podrá soportar el internet?

Derek Pando rara vez tuvo problemas con el servicio de internet en su casa… hasta la semana pasada: cuando empezó a trabajar desde su hogar a causa del coronavirus.

Pando, de 35 años, un trabajador del sector tecnológico en Palo Alto, California, de inmediato comenzó a usar aplicaciones de trabajo que consumían muchos datos, como las videoconferencias. Además, compartió su servicio de internet —el cual tenía como base un paquete de internet de banda ancha de primera línea con Comcast y una red casera wifi de última generación— con su esposa, que también estaba trabajando desde casa, y sus dos hijos, quienes a veces veían películas de emisión en continuo.

Después de cinco días de esta actividad, su internet comenzó a fallar hasta que dejó de funcionar, comentó Pando. Google Docs se quedó congelado, y no pudo recibir videollamadas ni enviar archivos adjuntos de gran tamaño por correo electrónico.

“Nunca había estado tan mal”, mencionó.

Cuando esta semana millones de personas en todo Estados Unidos muden sus actividades del trabajo y la escuela a su casa para limitar la propagación del coronavirus, pondrán a prueba las redes de internet con uno de los cambios masivos de conducta más grandes que haya experimentado la nación.

Esto llevará al límite la infraestructura subyacente del internet, y lo más probable es que la carga se sienta más en dos áreas: las redes caseras que ha instalado la gente en sus residencias y los servicios de internet que ofrecen Comcast, Charter y Verizon de los que dependen esas redes caseras.

Por lo general, esa infraestructura está acostumbrada a ciertos picos de actividad en momentos específicos del día, como en la noche cuando la gente regresa de trabajar y se conecta desde casa. Sin embargo, la enorme transferencia de trabajo y escuela a los hogares demostrará nuevos puntos máximos en el uso del internet, pues muchos usuarios compartirán las mismas conexiones de internet a lo largo del día y usarán aplicaciones hambrientas de datos que suelen reservarse para oficinas y escuelas.

Lo anterior podría poner a prueba lo que se conoce como “servicios de bucle local”: la banda ancha por cable y los servicios de banda ancha por medio de fibra óptica que llevan el internet a los hogares. Estos servicios tienden a ofrecer un internet muy diferente al que está disponible en oficinas y escuelas, las cuales suelen tener un internet de banda ancha para empresas. En términos generales, en muchas oficinas y escuelas el tráfico de internet en esencia se transporta por el equivalente a una gran tubería, o una manguera que lleva el agua a la mayoría de las casas.

Como si fuera poco, las redes caseras —como los enrutadores de wifi que instalan los residentes— pueden ser complicadas. Muchos consumidores tienen planes de banda ancha con una capacidad mucho menor a la del lugar de trabajo. Además, cuando mucha gente está conectada a una sola red wifi al mismo tiempo para ver películas o realizar videoconferencias, pueden provocar congestión y lentitud.

“Simplemente no sabemos” cómo le irá a la infraestructura, comentó Tom Wheeler, expresidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por su sigla en inglés). “Un ancho de banda que basta para unas dos computadoras caseras para marido y mujer podría no ser suficiente cuando se agregan estudiantes que van a clases todo el día y ahora operan desde casa”.

El uso de aplicaciones y juegos que acaparan el ancho de banda ya se disparó en lugares donde ha tomado el control el coronavirus. En Italia, los jóvenes confinados que juegan en la computadora elevaron en buena parte el tráfico de internet de una red local de telefonía fija, Telecom Italia SpA, un aumento de más del 90 por ciento en comparación con el tráfico de febrero, señaló Francesca Valagussa, una vocera de la empresa. Además, la semana pasada, en algunas zonas de Europa, el tráfico en WebEx, un servicio de videoconferencias que maneja Cisco, se incrementó de forma drástica entre un 70 y un 80 por ciento, mencionó la empresa.

En Seattle, uno de los centros del brote del virus en Estados Unidos, el tráfico de internet comenzó a alcanzar puntos máximos el 30 de enero, nueve días después del primer caso positivo del virus en el área, pues la gente vio noticias y usó aplicaciones para chatear, de acuerdo con la empresa de seguridad Cloudflare. La semana pasada, el tráfico de internet en Seattle aumentó un 30 por ciento en comparación con una semana normal de enero en la ciudad.

Cogent Communications y Zayo, firmas que ofrecen servicios de internet a grandes empresas y municipalidades, mencionaron que también habían visto picos recientes en el tráfico que fluye desde los bancos, las tiendas minoristas y las empresas tecnológicas de Estados Unidos hasta sus empleados que están trabajando de forma remota.

En respuesta, Verizon, Charter, Cox, Comcast y AT&T, señalaron que estaban seguros de poder cumplir con las exigencias a sus servicios de internet casero, los cuales incluyen banda ancha por cable como Xfinity, banda ancha por fibra óptica como FIOS, los servicios móviles LTE de Verizon y AT&T, y los puntos de conexión inalámbrica. Las empresas agregaron que estaban tomando medidas para ayudar a la gente que estaba trabajando y estudiando desde casa.

El viernes, Ajit Pai, el presidente de la FCC, también presentó la Keep Americans Connected Pledge (la promesa para mantener conectados a los estadounidenses), con decenas de firmantes como Altice USA, CenturyLink y Sprint. Los firmantes se comprometieron a no penalizar a los estadounidenses con la terminación de su servicio de internet o con multas si se demoraban en pagar el servicio, al menos durante los próximos dos meses.

Jon Peha, profesor de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Carnegie Mellon y exdirector de tecnología en la FCC, comentó que estaba intentando averiguar cómo impartir clases en línea desde su casa en Pittsburgh ahora que el campus había cerrado por la presencia del virus.

Debido a que a Peha le inquietaba la capacidad de su proveedor de banda ancha para manejar la intensidad de servicios como las videoconferencias, que requieren transferencias constantes de paquetes de datos de ida y vuelta, y sin interrupciones a causa de la congestión en la banda ancha, el académico mencionó que estaba considerando cambiar a un servicio de internet de mayor categoría.

Peha señaló que los próximos días toda la infraestructura del internet —las redes caseras, los servicios de bucle local, las redes privadas que controlan las empresas, los puntos de intercambio entre las redes y la superautopista medular de la información en el centro de todo— iba a someterse a una prueba de estrés.

“Hay vidas que dependen de reducir las interacciones cara a cara, y el internet es perfecto para eso”, comentó Peha. “Pero hay un riesgo de que se dispare el uso, que la capacidad sea inadecuada y que esto afecte el rendimiento. Es una situación nueva para todos nosotros”.

Davey Alba y Cecilia Kang
The New York Times

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